24/06/2026
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La pasión por enseñar y aprender: el camino de Salomé Zaldúa, ingeniera forestal encontró en la estadística una herramienta para transformar el conocimiento

La trayectoria de esta académica de la Universidad de Concepción es un ejemplo de vocación, perseverancia y amor por el conocimiento. Ingeniera forestal de formación, descubrió con el tiempo que su verdadero propósito profesional estaba en la docencia y en el poder transformador de la estadística, disciplina que hoy aplica como puente entre distintas áreas científicas.

Originaria de Chiguayante y actualmente residente en San Pedro, cursó su pregrado en Ingeniería Forestal en la UdeC, institución donde también completó su doctorado en Ciencias Forestales. Durante este proceso, encontró su especialización en la patología forestal, específicamente en el control biológico y, sobre todo, despertó su interés por la enseñanza. “Fue durante el doctorado cuando tuve la oportunidad de desarrollar plenamente mi gusto por la docencia”, recuerda Salomé.

La estadística comenzó a cruzarse en su camino desde el pregrado, aunque al principio no fue sencillo. “Me costó, pero siempre me gustaron la matemática y la biología. Incluso tomé cursos electivos que se relacionaban con la estadística, pero el vínculo más fuerte lo tuve gracias a la profesora Katia Sáez, con quien trabajé durante el mi etapa de postgrado”, comenta.

Tras finalizar sus estudios en 2012, decidió dedicar varios años a su familia. Dio a luz a sus dos hijos y pausó su carrera académica para acompañarlos en sus primeros años. Sin embargo, la pasión por el conocimiento seguía latente. “Extrañaba estudiar, investigar y enseñar. Durante la pandemia decidí retomar mi camino académico. Sabía que tenía que actualizarme y volver a reinsertarme”, explica.

Fue entonces cuando decidió especializarse en estadística, primero a través de un diplomado y luego con un magíster cursado en la Universidad de Concepción, iniciado en 2022. “La estadística es maravillosa porque es transversal: se puede aplicar en todas las áreas y permite tomar decisiones con respaldo. Aunque fue más difícil de lo que imaginaba, fue un desafío que disfruté”, señala.

Hoy combina su formación forestal con el análisis estadístico espacial y espacio-temporal, aplicando estos enfoques al estudio de variables geo-espaciales (como temperatura y vegetación). Además, colabora en una tesis de pregrado sobre incendios forestales, integrando ambas disciplinas. “Quiero contribuir a la intersección entre la ingeniería forestal y la estadística, sumándome a las contribuciones de notables profesionales que ya trabajan en ella. Es un campo amplio, desafiante y con gran potencial para el trabajo colaborativo”.

La docencia, sin embargo, sigue siendo el pilar de su carrera. Actualmente imparte un curso de bioestadística, donde enfrenta el desafío de traducir conceptos complejos en conocimientos accesibles. “Me gusta explicar lo difícil de manera sencilla. Es muy gratificante ver cómo los estudiantes realmente aprenden y se entusiasman”, afirma. Además, destaca que este semestre es especial: por primera vez está a cargo de una asignatura completamente suya. “Me siento orgullosa. Es un logro que valoro mucho”, agrega.

Fuera del aula, cultiva intereses variados: disfruta de las manualidades junto a sus hijos, asiste a conciertos de rock —ha visto en vivo a bandas como Metallica y Ozzy Osbourne— y participa activamente en las directivas escolares. “Siempre trato de estar presente en la vida de mis hijos. La docencia me lo permite porque es compatible con mi vida familiar”, explica.

De cara al futuro, sus metas están claras: quiere seguir especializándose en estadística y explorando nuevas herramientas, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Además, busca potenciar el trabajo interdisciplinario y crear redes de colaboración. 
“Disfruto de generar nexos entre distintas áreas. A veces el conocimiento no circula todo lo que podría. Quiero colaborar en esa articulación y apoyar el trabajo de mis colegas para llevar resultados más allá de la academia”, concluye.

Su historia demuestra que la formación no termina con un título y que el conocimiento es un viaje constante. Desde los bosques hasta los modelos matemáticos, esta académica ha sabido reinventarse, guiada por una convicción firme: enseñar y aprender son dos caras de la misma pasión.