20/05/2024

Programar para Wall Street, Big Data e investigación interdisciplinaria: las nuevas áreas donde se desempeñan los astrónomos

El continuo desarrollo de la astronomía ha llevado a que el mercado laboral para los egresados se expanda a rubros antes impensados.

En el imaginario popular del país, el astrónomo es un científico que pasa sus días mirando por un telescopio y que se desenvuelve exclusivamente por la academia, en donde se dedica a la investigación de distintos fenómenos espaciales. Una percepción que, si bien no está del todo errada, ignora otras alternativas laborales contemporáneas.

Corría el año 1992, un joven Ricardo Demarco López -astrónomo UdeC e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines CATA- soñaba con observar las estrellas, la percepción que tenía la gente de esa época sobre este trabajo era muy diferente, al igual que el abanico de oportunidades que ofrecía. Por aquellos años, y como suele recordar, las personas no estaban muy informadas acerca de lo que hacían los astrónomos.

En ese entonces, el Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción (UdeC) recién comenzaba a formarse y las posibilidades para desarrollarse en el campo aún eran limitadas. “Cuando yo entré a la universidad no había muchas oportunidades para estudiar astronomía”, sin embargo, perseveró y terminó por alcanzar sus ambiciones. Su objetivo siempre fue la investigación astronómica, pero con el paso del tiempo ha ido observando cambios significativos en algunos aspectos.

Una formación de primer nivel para los desafíos del hoy

Demarco define las competencias actuales del astrónomo como una combinación de astrofísica, matemática e informática. Las que son utilizadas en conjunto para explicar el universo, además de crear modelos predictivos. “Para realizar avances de frontera, se debe tener un dominio de herramientas y métodos avanzados de computación”, señaló. Según él, la maestría de estos tres elementos convierte a los astrónomos en activos invaluables.

Pedro González Soto, integrante del Equipo de Divulgación Astronómica (EDA) y el Centro para la Instrumentalización Astronómica (CePIA), solía pensar que iba a “pasar día y noche” en los observatorios. Sin embargo, la labor del astrónomo se basa más en el análisis de gigantescas cantidades de datos, proporcionados externamente por los diferentes centros astronómicos, de acorde a las indicaciones del propio investigador.

Este es un trabajo colaborativo que permite mantener un horario flexible, siempre y cuando se “cumpla la productividad científica, para que uno pueda acomodarse a su propio ritmo”.

El camino laboral clásico, según González, consiste en ser un becado remunerado por estudiar e investigar en diferentes universidades. “La gente no suele imaginarse esta realidad, pero es así”, sentenció.

No obstante, afirmó que el campo de la astronomía es muy acotado dentro del país en comparación con otras profesiones. Sin embargo, manifestó que el astrónomo es un individuo muy valorado en el exterior, asegurando que es posible postular a centros de estudio extranjeros. Siendo que el mismo Estado chileno otorga becas para acceder a estas oportunidades, con subvenciones internacionales incluidas.

La expansión del campo laboral

El astrónomo ha incursionado en mercados diferentes, González aseguró que se debe a la falta de campo laboral en Chile. “Muchos de mis colegas han emigrado a otros rubros, ajustándose a otros requerimientos”, una situación que también atribuye a su íntegro proceso de formación académica, ya que se van adquiriendo muchas habilidades que pueden aplicarse a otras áreas profesionales y del conocimiento en general.

Son estas aptitudes, además de la alta capacidad en la resolución de problemas, por las que Demarco considera que “no es de extrañarse que los astrónomos sean cotizados para desenvolverse en empresas de análisis de cualquier tipo”. Esto en referencia a los profesionales que fungen como analistas de datos en compañías del área financiera, empresas tecnológicas e incluso en otras áreas científicas ajenas a la astronomía.

En cuanto al campo laboral en Chile, tanto González como Demarco concuerdan en que hace falta que más empresas nacionales tomen conocimiento de la formación y las altas capacidades que poseen los astrónomos. Enfatizando en este punto, Demarco afirmó que es necesario que la sociedad comprenda que en el país se practica y enseña astronomía de excelencia.

De la misma forma, González también considera que se requiere una “inversión en la cantidad de personas becadas para trabajar en las universidades”, esto con miras a aumentar los incentivos para que los astrónomos se queden en el país y continúen desarrollando sus habilidades en los ámbitos nacionales.  

Pensando en las proyecciones del mañana, González instó a sus colegas a no concebir ni analizar las problemáticas de la manera tradicional, sino que buscaran adentrarse en estos métodos sofisticados de tratamiento de macrodatos. Los que otorgarían más posibilidades de profundizar la eficiencia del procesamiento de información.

En esta misma línea, y al ser consultado al respecto, Demarco comenzó a imaginar un futuro interdisciplinario para los astrónomos, en donde (además de realizar su labor) se conviertan en un aporte directo y fundamental a otras áreas de la investigación, trabajando codo a codo con diferentes científicos para el continuo desarrollo de la humanidad.